La apuesta
Aposté con un amigo a que era capaz de dejarlo a él y a su primo sin ganas de follar en una semana.
1.- El primer polvo.
Conocía a Miguel desde hacía tiempo. Me había follado unas cuantas veces antes de aquel día, por lo que ya me había contado sus anteriores experiencias sexuales. Por eso sabía que, aunque él era más bien activo, perdía los papeles con su primo. Éste era, por lo que contaba, un macho con una buena verga y muy buen follador. "Siempre me espera antes de correrse, nunca me ha fallado", me decía Miguel. Por eso, cuando empezó a decirme que le había contado nuestras aventuras a su...