Horas suplementarias
Haciendo horas suplementarias un joven vendedor, tiene un encuentro caliente con el hijo de su patrón y nada será igual desde entonces.
Horas suplementarias
Había cumplido 18 años pocos días antes, y no era ese mi primer empleo. De padre desconocido y madre que vivía en pareja con otro hombre y con quién tenía otros hijos, sabía lo que era necesitar ganar un sueldo para poder vivir y comer. La vida no me había pintado todavía con esa pátina de amargura, y por eso sonreía con facilidad, parecía siempre alegre, simpático y seductor.
¿Cuál es tu nombre?. Era el Señor León Rubin, dueño del negocio de ropa de hombres en el que...