Una historia sobre sexo.
En la soledad, unos encuentran consuelo y otros tormento.
Hacía rato que el Sol había huido como una rata, correteando hacia su sucia madriguera subterránea, abandonándonos a todos en la soledad de la oscuridad. Al principio no le di importancia, había buena compañía, cháchara insulsa pero animada y cerveza fría. Pero si hay una constante en mi vida es que las cosas buenas se acaban deprisa. Tardé un rato en darme cuenta. Hizo falta que cerrara la puerta de mi casa y abriera la de mi despensa para encontrarme cara a cara con el mismo vacío que solía asaltar mis en...