La corrida
Cuando tuve noticia que regresaba a los ruedos no lo dudé ni un segundo, tenía que volver a verle torear. En la primera fila del tendido bajo estaba preparado para disfrutar de su faena.
Cuando tuve noticia que regresaba a los ruedos no lo dudé ni un segundo, tenía que volver a verle torear. En la primera fila del tendido bajo estaba preparado para disfrutar de su faena. Sobre la arena vestido en sangre de toro y luces de azabache, aunque la plata adornaba ahora sus sienes, mantenía el porte de su juventud. Recordé entonces la primera vez que lo vi.
En el periódico me habían encargado que hiciera la crónica de la corrida de la tarde. Era un cartel de relumbrón. Dos veteranos matado...