Historias de mi vida (III): Probándonos mutuamente

Cómo mi mejor amigo y yo nos dimos nuestra primera mamada a los 15 años

Historias de mi vida (III): Mamadas entre mejores amigos

Un año más pasó, Isma y yo  comenzamos un nuevo curso. He de decir que Isma y yo éramos muy buenos alumnos, cada uno a su manera. Isma era un chico estudioso y responsable, se portaba muy bien en clase y no le llamaban la atención casi nunca. Él hacía siempre la tarea diaria, aprovechaba cada momento para adelantar materia y quitarse el trabajo de casa en clase.

Yo, sin embargo, era un desastre: nunca hacía los deberes en casa y los hacía...

Orgía en el aseo público de la plaza de Pontevedra

Caliente y excitado como me encontraba aquel día, después de vencer el miedo y vergüenza que me daba a causa de mi timidez, me atrevo a bajar a los aseos públicos de la plaza de Pontevedra, buscando sexo, me encuentro de repente en medio de una orgía.

Caliente y excitado como me encontraba aquel día, después de vencer el miedo y vergüenza que me daba a causa de mi timidez, me atrevo a bajar a los aseos públicos de la plaza de Pontevedra, buscando sexo, me encuentro de repente en medio de una orgía.

Uno de los lugares donde me gustaba y me sigue gustando ir en busca de sexo, es a los aseos públicos. No solía ir siempre al mismo, ni tampoco a la misma hora, procuraba cambiar. Pero uno de mis lugares favoritos, eran los aseos públicos de la plaza de P...

En mi nuevo trabajo (III). Tercer asalto

Dos nuevas escenas de sexo se relatan entre Ángel y yo. Además, nuestra relación da un paso sin precedentes. Espero que lo disfrutéis.

Abrí los ojos a la mañana siguiente y, por la luz, deduje que ya era bastante tarde. Me desperecé y tardé unos segundos en darme cuenta de que Ángel me estaba mirando, sonriendo, mientras me acariciaba el pecho y el abdomen con la punta de sus dedos. Le devolví la sonrisa y me acerqué a su boca para darle un beso.

  • Buenos días, guapo – me dijo.

Estuvimos un rato tumbados en la cama, mirándonos el uno al otro, abrazándonos, besándonos y acariciándonos por todo el cuerpo. Yo estaba totalmente hip...

Dos gemelos me enseñan la adicción a la verga III

Los gemelos me follan al tiempo, sin compasión y en doble penetración. No creía poder hacer algo más cerdo, hasta que sacaron sus pingas para mearme.

Había llegado a mi casa a ver a mamá, después de esa brutal follada que me había dado Fabian en su casa. Estaba bastante adolorido, pero estaba dispuesto a pagar el precio por el placer que ser su perra me estaba comenzando a dar. Pasaron algunos días (una semana, para ser exactos) para que me volviera a ver con Elkin o Fabian, lo cual agradecía, porque ello, mi colita se había podido recuperar y ya no me dolía tanto como el día de la follada.

Llegó el domingo, cuando todos los del grupo salim...

Fiesta de ex compañeros en mi casa iv (paco)

Paco me llama y acudo velozmente

FIESTA DE EX COMPAÑEROS EN MI CASA IV (PACO)

Tras pasar una velada espectacular, excitante, morbosa y muy muy agradable, por fín pude descansar de la terrible follada que me dieron mis amigos. Tenía unos días por delante, ya que mi mujer aún tardaría en regresar, por suerte conseguiría reponerme de los castigos a los que Fran sometió mi trasero y las marcas desaparecerían antes de que ella llegara.

Pasé unos días tranquilo en casa, descansando y recordando todo lo sucedido. Por mi cabeza solo pa...

Historias de mi vida (II): Robando un beso

Buenas a todos! En este relato les cuento cómo Isma y yo tenemos algo un poco más especial

Historias de mi vida (II):

¡Muy buenas! Muchas gracias por los comentarios positivos y de apoyo para que siga con estos relatos. Hoy les contaré la segunda parte, de la cual somos protagonistas mi mejor amigo, Isma, y yo de nuevo. Comencemos.

A partir de aquella primera experiencia juntos, surgieron muchas otras similares. Cada vez que Isma y yo nos quedábamos solos en su casa, aprovechábamos para aliviarnos mutuamente, incluso con sus padres en el salón y nosotros en su cuarto, arriba. He de de...

Viviendo con mi hermano II

No supe cuánto tiempo pasó, pero nos quedamos dormidos. A media noche sentí cómo se me levantaba la polla una vez más. Francisco despertó. Giró su cara y me besó. Le pedí que me acercara otro condón. Me lo puse debajo de la sábana y metí mi polla dentro de su culo una vez más. Soltó un quejido.

Había pasado una semana. Estaba a punto de iniciar mis clases. Alejandro y yo nos habíamos acostumbrado muy rápido el uno al otro. Nos levantábamos a la misma hora, íbamos a correr al parque que estaba cerca de su casa, hacíamos una hora de ejercicio en el gimnasio, volvíamos a casa, mi hermano se iba al trabajo y yo me quedaba estudiando.

Cuando por fin llegó el día, Alex se despertó temprano, se saltó su rutina de ejercicio para prepararme desayuno y llevarme a la facultad. Era mi último año de univ...

Mi follamigo portugués

Cómo un activo acaba taladrando a otro activo. Pollas, mamadas, lefa, culos y más pollas...

Era la tercera vez que me follaba esa misma noche y yo a no podía aguantarlo más. El tío parecía que nunca iba a saciarse de follar. Tenía el ojete más abierto que nunca y su polla entraba y salía como si nada. La verdad que para un activo como yo estaba teniendo bastante aguante, aunque no era la primera vez que me follaban el culo, tampoco estaba yo muy acostumbrado a llevar ese ritmo. Miguel, el maromo que me taladraba el culo, era un portugués afincado en España desde hacía muchos años. Cuerpo atlético...

Dos gemelos me enseñan la adicción a la verga II

Después de mi primer encuentro con Elkin, Fabian era el segundo en la lista para follarme y culear mi pequeño hoyito. Era oficial, no era ni inocente ni virgen, me había convertido en una perra.

Caminé a donde estaba mi mamá, con una cara entre sorpresa y satisfacción. Sí, aquel momento fue para mi de gran confusión, pero había despertado en mi un sentimiento que no había eexperimentado antes: placer sexual. Sí, a pesar que fue una mamada brusca y confusa, no podía negar que ser domado por Elkin había sido una gran experiencia. Claro que lo era. Su polla invadiendo mi pequeña boca, babeante, indefensa, me hacía sentir en una comodidad extraña, por lo que claramente guardaría el secreto. Mi madre me...

Viviendo con mi hermano

Puso la mano sobre mi cintura y me dio la vuelta. Sentí cómo pegaba su polla a mi culo. Me mordía la espalda y el cuello. Quitó las sábanas y se subió sobre mí. Yo estaba boca abajo. Seguía mordisqueando mi espalda.

Era mi tercer año de universidad, tenía 20 años de edad. Había convencido a mis padres de que me dejaran hacer dos semestres de mi carrera en otra ciudad. No fue difícil que aceptaran, mi hermano vivía en la ciudad a la que me estaba mudando. Mi hermano, Alejandro, es ocho años más grande que yo. Fue muy complicado hacer cosas juntos cuando yo era niño, puesto que cuando yo empezaba una etapa, a él sólo le quedaba el recuerdo.

Viendo Twitter, me di cuenta de que cuando jugábamos con la consola, hacía...