Un lapsus
Una noche ardiente, un pequeño error y un final más o menos feliz
―Buf, tenerme que ir ahora a casa…
―Quédate a dormir aquí. En mi cama hay sitio de sobra…
¡Objetivo conseguido! ¡Por fin había logrado que Christian me invitase a dormir con él! Había un 90% de probabilidades de que la invitación fuese para «algo más», ese algo que yo deseaba desde hace tiempo, pero que no tenía muy claro que fuese un deseo compartido. Christian llevaba algunos meses lanzando señales ambiguas: parecía que yo le gustaba, me pasaba la mano por el brazo, o por el hombro, incluso me...