Susy, una dulce ama de casa.Sorpresas de la vida 2
Sintió que el cuerpo del chico se tensaba completamente. Se volvió un poco hacia atrás y puso sus manos encima de las rodillas de Abel, se movió hacia adelante y hacia atrás, con locura, con fuerza rozaba su clítoris en la pelvis del joven
Su níveo y aún tibio cuerpo, completamente desnudo, se extendía a lo largo del lecho matrimonial, recargada sobre su costado izquierdo jugueteaba con los escasos vellos que nacían de aquellos pectorales fuertes. Había sido una sesión rica de sexo, quizá un poco rápida, pero lo entendía, le había robado la virginidad a Abel; ahora se dispondría a disfrutarlo un poco más. Aún no llegaba la hora de la comida, todavía tendría poco más de una hora para hacerlo suyo, antes de que Gina, la madre del joven, llegara...