Un dia cualquiera de un caluroso verano

Ella volvió a tumbarme en la cama completamente y con una sonrisa maliciosa, sentándose sobre mí, se ensartó mi polla en su coño, al tenerlo completamente depilado y las piernas abierta, yo veía perfectamente como ese coño que hacia un momento había saboreado

UN DIA CUALQUIERA DE UN CALUROSO VERANO

Me presentaré:

Estoy casado, vivo en Valencia (España) y tengo 48 años y físicamente soy normal, no soy un hombre de gimnasio, mido 1, 80 cm. Castaño, peso unos 86 kg aproximadamente y las medidas de mi polla es de unos 18 cm. En erección (vamos un tío muy normal en todo)

Ella… a ella la iréis conociendo durante el relato.

Esto me ocurrió hace un par de años por estas mismas fechas, calor sofocante, que sumado a la humedad del ambiente, hacia q...

Adultera consentida

Estaba en la ducha y me sobresalté, cuando noté que alguien por detrás me agarraba las tetas y empezaba a magrearlas.

Estaba en la ducha y me sobresalté, cuando noté que alguien por detrás me agarraba las tetas y empezaba a magrearlas. Tenía los brazos levantados y la espuma del champú me impedía abrir los ojos, así que lo primero que hice fue gritar. Pero una mano me tapó la boca y una voz me susurro al oído.

― ssshhh….tranquila Anna soy yo. He salido antes del trabajo….mmm, ¿no estás contenta de verme?

― ca…cariño, ¿pero que haces tan pronto en casa?

― quería darte una sorpresa, pero me la has dado tú a...

Una noche de cumpleaños

Este es un relato verídico, algo que me pasó con un amigo mientras mi novio no estaba, una noche de desenfreno y mucho alcohol, una persona que despierta mi deseo...

Esta historia es distinta de lo que suelo escribir, por que este relato, es real, es algo que me pasó hace poco y me carcome por dentro, algo que necesitaba contar, y bueno, creo que esta página me brinda la oportunidad.

Me llamo Erika, soy española, la comunidad no importa demasiado, soy una chica bastante normal, rubia, con una melena por los hombros, ojos oscuros, cara un algo afilada, estatura media, y un cuerpo muy normal, ni muy gorda ni muy delgada, lo único que suele gustar a mis parejas es mi...

Volviste a mi cocina

"Tú no has venido aquí a por café", te dije

  • Tú no has venido aquí a por café - te dije. Tu respiración quedó cortada y tu corazón paralizado al notar mi cuerpo pegado al tuyo en la cocina. El azucar se desparramó sobre la encimera.
  • No - acertaste a responder, de forma casi inaudible.

Te besé el cuello y soltaste el primer gemido de aquella mañana. Mis manos te apretaron contra mi por debajo de tu camiseta, y giraste la cabeza para besarme de nuevo, tras tantos meses deseándolo.

  • No has venido aquí porque me quieras.
  • No.
  • Has venido...

Mis experiencias 1: Perdí la virginidad.

Mi primer relato contando mis experiencias. Cuento como perdí la virginidad con el padre de mi novio.

Hola me llamo Jenifer  y me gustaría contaros mis experiencias hasta el día de hoy. Mis experiencias respecto al sexo claro.

Llevaba saliendo con un chico desde los 12 años. Sí, sé que es muy pronto para salir con un chico pero me gustaba mucho. No hacíamos nada, no penséis mal. Éramos como amigos aunque decíamos que éramos novios. Los adultos cuando nos veían de la mano decían “ohhhh, que monada”. De hecho eso es lo que decían de mí: “que niña tan guapa” o “ que monada” era lo que escuchaba. Y me gus...

Historia de Eva- 5

Sigue el relato del emputecimiento de mi esposa, ahora en un pub de intercambio. Es muy recomendable leer los relatos anteriores)

No le contesté. Cuando miré a Eva aún temblaba en el suelo, en los últimos espasmos del orgasmo. La sostuve de la barbilla, obligándole a mirarme a los ojos y la besé en los labios. Sentí su alentó cálido.

-      No me has esperado.

-      No…no pude… - la interrumpí con otro beso. La levanté y la llevé a nuestra habitación. Me acosté abrazándola, dejando que el dorso de una de mis manos le acariciara suavemente el costado. Su piel reaccionó de inmediato erizándose.

Me animé aún más cuando...

No puedo, no puedo

Marcos besaba, tocaba, acariciaba con una destreza sublime. Era un hombre guapo y lo sabía, era un amante diestro y lo sabía.

  • No puedo Andrés. Déjalo.
  • Lo siento amor – el pobre era tan complaciente – Podemos usar el lubricante – dijo esperanzado, echando una mano a la mesilla para tratar de encontrarlo entre el batiburrillo de gomas de pelo y cremas de mano.
  • No, déjalo cielo. No puedo más.
  • Lo siento. Sabes que no deseo hacerte daño. Pero es que me excitas tanto. Te quiero Isabel – aseguraba abrazándome con irresistible mimo – Nunca te abandonaría por algo como esto.

Y cuando lo decía, señalaba allí, a eso, a su entrep...

Mi vida se rompe 4: María

¿Porque?

Ya os conté en mi anterior relato que debido a mi horario laboral, no me quedaba más remedio que comer en un pequeño bar- restaurante que se encontraba cerca de mi trabajo. Servían comida casera a un precio razonable, además en su local no cabrían más de una veintena de comensales por lo que siempre estabas bien atendido. Raro era el día que no se llenaba por completo, y en varias ocasiones había tenido que buscarme otro sitio para comer, por lo que opté por reservar una mesa de lunes a viernes para no enco...

Pauline o la lascivia del poder

El calor y la humedad, tanto del estrecho coño como de la voraz lengua, me llevaban al paraíso. De haber sabido que se compenetrarían tan bien, hubiera cedido con menos reticencias.

Madame de Lesage me agarró de las trenzas, obligándome a separar los labios de sus suculentos pechos. Aquellos dos cántaros eran los más exuberantes de todo París y, el contraste con la cinturita de avispa de la condesa, los dotaba de una atracción inigualable. No deseaba devorar su boca si era a costa de abandonar aquellas tetas, pero un caballero es un caballero y cedí a sus tirones. Tampoco era que desease perder mi cabello a manos de una loba hambrienta. Si el general de los húsares aparecía tan solo co...

Viejos Amigos

Dos amigos encuentran su momento después de mucho tiempo. El amor es como montar en bicicleta, nunca se olvida.

Juan. Joder tía, a ver cuándo quedamos que hace mucho que no nos vemos.

María. Tienes razón, pero tenemos que quedar como antes, echar la tarde, aunque esto es cada vez más difícil con los críos.

J. Ya te digo, con los niños y la mujer no me deslío, no tengo tiempo para nada.

M. Te llamo un día de estos y buscamos una fecha. Eh! hay que cumplir, el día que quedemos quedamos, no vale luego echarse atrás.

J. De acuerdo, así lo hacemos, pero hablamos la semana que viene que luego lo dej...