Una confesión, un consejo
Abogado pulcro y elitista, pagado de sí mismo, interiormente un rotundo egoísta, gustaba de presumir de su dúplex de medio millón pagado en ocho años, su agenda de contactos, los doscientos veinticinco euros la hora que cobraba por llevar asuntos verdaderamente apestosos, su mujer etiqueta de las que se casan con uno para lucir y termina siendo ella la lucida, su ideario rotunda y fariseamente conservador .tan católico de misa dominical que, sin embargo, no parecían impedirle el follarse a Esme, a su gran amiga, con aquel torbellino de ritmo que provocaba el tremendo y desasosegante empentón carne contra carne y los gritos casi histéricos de ella .!mete, mete, mete siii, mete!!.
A fecha de hoy la práctica mayoría de mis historias han sido fruto de la invención, cosecha de mis fantasías más íntimas, las más deseadas, algunas cumplidas, otras todavía allá, donde se pierde la frontera entre querer y no tener huevos.
No obstante, por una vez, cometeré el delito de revelar, previa autorización, una experiencia ajena pero verdadera, fruto de la chocante realidad que hace cuatro meses, asaltó al mejor de los amigos.
¿Quién no tiene un amigo leal en la distancia?.
¿...