Susy y el casero (3)
las manos del viejo Margarito se deslizaban en sus senos por encima de la suave tela del vestido en el cual Susy se había enfundado, acariciando suavemente cada uno de ellos, y luego recorrían su figura sinuosa, desde el inicio de sus axilas hasta la parte baja de sus muslos, como queriendo aprenderse de memoria, grabando cada detalle de su cuerpo, acariciando su hermoso y deseable cuerpo lentamente con la palma de sus manos,
Así en penumbras como estaba la sala, el viejo se colocó detrás de Susy, bajó suavemente los tirantes de su vestido, dejándolos a medio hombro. No pretendía desnudarla la imagen de ella con los hombros desnudos y el vestido que caía dibujando cada palmo de piel aunado con la media luz que existía, hacía que Margarito se excitara aún más. Siguió besando su cuello, sus hombros, recorriendo centímetro a centímetro cada pedazo de piel, con sus labios el viejo apenas la tocaba. En el recorrido que iban de...