Marisa (3)
¿Poner fin o continuar? Es una difícil decisión.
La mañana del sábado resultó apacible, imagino que cuando has engañado a tu esposa (y amiga en el caso de Marisa) un par de veces, te acostumbras a todo y pierdes por completo el miedo a que se descubra la situación. Me levanté relativamente temprano y nadé un buen rato, al cabo de uno minutos Carrie y Marisa estaban conmigo en el agua, mientras las chicas de servicio se encargaban del desayuno y de los niños. Mis suegros madrugaban para caminar durante dos o tres horas cada día.
A pesar de todo...