Entre los vecinos y una visita inesperada

Mi marido no me satisface sexualmente debido a su trabajo, coincide con la mudanza de unos nuevos vecinos y la visita de un familiar.

Entre los vecinos y una visita inesperada

Holaaa ¡!! Deseo relatarles algo que me sucedió hace como un año durante las posadas del 2003, mi nombre es Gabi, tengo 36 años y gracias a que hago diariamente una hora de bicicleta y participo en rutas cortas con un equipo de ciclismo los fines de semana, he logrado conservar mis piernas y pompis bastante bien.

Si bien no soy una mujer bustona , mis senos 32 B me parecen bonitos y me siento muy a gusto con ellos, tengo el cabello castaño claro...

Despues de los muebles

Alejandra me llama desesperada, su marido la dejo caliente y...

Le sugiero leer primero el relato "Los muebles nuevos". Gracias.

Esa noche no podía conciliar el sueño, las imágenes de la cogida con Alejandra se repetían una y otra vez. Las sensaciones por la forma como tenía sus orgasmos y la forma como mamaba la verga me tenían perplejo. Si alguna vez me calenté igual que como este día, la verdad no lo recuerdo. Tal vez era el efecto por estar haciendo algo prohibido, fue muy diferente a cuando estoy con mi esposa. Pensé, si Alejandra siempre será así de ca...

Amparo y la humillación (3)

Perdonad el retraso.He estado unos días sin ordenador.Continúo sin ser partidaria de limitar el morbo de la humilación en estos relatos con un resumen.Baste decir que en el presente,el marido desciende al infierno de la humilación,de la mano de su diabólica esposa.

De allí fueron a un motel. Como de costumbre, Amparo entregó su D. N. I. en recepción y pagó. Le gustaba la sensación de pagar para acostarse con un chico. No era exactamente como pagar un gigoló, pero sentía un morbo exquisito al pensar que, de alguna manera, tenía que pagar para con un chico, joven y guapo. Como de costumbre igualmente, Sergio permaneció esperando en el coche, para evitar que la vieran con un menor y arriesgarse a que avisaran a la policía. El chico se tumbó en la cama una vez en la...

El barrio y su gente (3)

Un carpintero sorprende a su mujer cabalgada por su mejor amigo y compadre. Las soluciones del caso y su moraleja: Los cuernos pueden ser excelentes perchas para colgar sombreros...

El barrio y su gente III

La mujer del carpintero.

Los fondos de la carpintería daban a mi patio. Más exactamente lo que era un amplio estar-cocina-comedor contiguo al taller. El carpintero, Tito, era un cuarentón buen mozo y robusto hijo de italianos que trabajaba en una fábrica de muebles artesanales muy conocida y cara, pero tenía montado en su casa un taller con las herramientas necesarias para trabajar fuera de hora. Estaba casado con Alba, una novia a la que había preñado en su juventu...

Fin es comenzar otra vez (09)

Último capítulo, por fin todo llega a su fin, pero no sin que mi hermano pague con un oscuro secreto suyo. (amor filial transexual).

Fin es Comenzar otra Vez 09

Se suponía que iría a hablar con Kike rápidamente y arreglar las cosas de una buena vez… se suponía. Lo cierto es que no tuve el valor, no sabía qué decirle y tenía mucho miedo a su respuesta. Arturo ya estaba desesperado de mi inoperancia, Lucía también, me decían que mi matrimonio se estaba terminando porque yo no tenía el valor.

¡Se huevuda Laura, por la vida de las mil putas! – me decía Lucía.

¡Andá, ¿qué más podés perder?! ¡Perdés más no yendo! –...

Infidelidades con las empleadas domesticas

Que rico es coger con las empleadas domesticas cuando sabes que puedes ser descubierto en cualquier momento.

Infidelidades con las empleadas domesticas. 1

relato real.

A lo largo de mi vida las empleadas domesticas han ocupado una parte importante en mi vida sexual, mi primera vez con una de ellas fue cuando andaba de amante con mi hermana, isabel se llamaba ella, tenia 32 años, blanca, un poco gordita pero muy caderona, en ese entonces yo tendria como 17 años.

Eran como las dos de la tarde, mi mama se habia ido al mercado, asi que nos quedamos solos, isabel estaba planchando, me puse a pla...

Me encanta que sea tan zorra (6)

Continuo con las andanzas y aventuras recorridas por la golfa de mi esposa. Repite con Rodolfo, el primero con el que pude verla. Ahora me da una clase de como calentar a Cristina y ponerla a mil.

ME ENCANTA QUE SEA TAN ZORRA (6)

Como dije en mi relato anterior, después de su juerga en el cine, Cristina y yo estuvimos unos cinco meses sin tener rollos extramatrimoniales. O al menos que ella me contara, aunque debo de pensar que me los cuenta puesto que confío en ella, pero a veces tengo tantas dudas.

Durante aquellos cinco meses, volvió a quedar con Jaime, el Director General del que os hablé en otro relato, volvió repito a quedar con él para comer dos o tres veces. Estaba claro que...

Mi verdadera esposa

Como fue que descubri que mi esposa, me es infiel y me converti en cornudo sumiso.

Hace una semana que descubrí que mi esposa me es infiel. Yo tengo 29 años y ella 24. Nos casamos hace apenas diez meses. Ella es de tez clara cabello castaño claro, ojos color café claro, su busto es talla 34b, y sus piernas son su mejor atractivo, siempre que usa minifaldas llama la atención de todos los que la ven, para colmo y por si fuera poco, siempre, desde que la conocí se depila perfectamente su conchita, sus labios vaginales en color rosado se tornan rojizos cuando se excita.

Desde que...

Fin es comenzar otra vez (08)

Me encuentro en la casa de mi hermana, en la bella ciudad de Cobán. Huí de Ángel, abandonándolo, y luego de una fuerte regañada de mi cuñado, soy testigo de su caliente vida familiar. (amor filial gay).

Fin es Comenzar otra Vez 08

Luego de ser utilizada como una puta por Ángel, mediante engaños, ya no quise estar a su lado más tiempo. No le volví a dirigir la palabra en todo el camino de regreso a su chalet, y el trataba de hallar algún medio para mitigar mi enojo. Sabía que lo que había hecho era horrible, pero el tipo es tan sinvergüenza que trataba de echarme a mi la culpa.

Ya, ya, Lala, ya… mirá que te la pasaste bien, ¿o no?… si lo que querés es una parte de lo que ganamos, te l...

Descubriendo a mi esposa (2)

Ya había visto como me metía los cuernos, pero quise saber desde cuando lo hacía.

Lentamente fui despertando, a mi lado, Patricia yacía desnuda, con la cabeza metida debajo de la almohada para evitar la luz del día, estaba mas hermosa que nunca, su piel aterciopelada me invitaba a acariciarla y así lo hice, acaricié sus glúteos con suavidad, recordando como las manos de el guardia de seguridad los habían apretado con furiosa calentura.

Sentí sed y me levanté a tomar agua de la canilla del baño, aún sentía en mi boca ese sabor que tanto me había excitado, la mezcla de los jugo...