La cita
Nunca debemos acabar con la paciencia de nuestro amor.
Una cita.
Fernando es un hombre de 30 años de edad, delgado, trabajador, dedicado en cuerpo y alma a su familia y su trabajo, jamás a dejado de cumplir cuanto capricho se le antoja a su mujercita una femina de 26 años, ni gorda ni delgada, pero de buen cuerpo, es decir la típica mujer latina que se cae de buena, pero eso si, de un carácter muy especial.
Fernando sale a trabajar desde muy temprano, y llega a casa cerca de las 10 de la noche, muy poco tiempo para pasar con sus hijos de 8 y 6...