Polla hermana... polla deseada... (2)
Cuando lo único que puede calmar los sentidos excitados de una adolescente es el olor de la polla de un hermano hay que buscar alivio como sea...
Era viernes, otra vez.
Un maldito viernes, de esos en los que me quedaba sola en casa porque mis padres tenían turnos incompatibles con la vida familiar en sus respectivos trabajos, y mi glorioso hermano había salido de juega con sus amigos. Como no, seguro que había alguna golfa de por medio. Eso me mataba… me hacía hervir la sangre. Me hubiera encantado poder afirmar que mi hermano podía hacer lo que quisiera con su jodida polla todas las noches, pero ya había aceptado que era malo engañarse a uno...