El maletero (VI)
Ya se acerca el fin...
Las jornadas seguían igual, mi vida actual me encandilaba, y no podía existir otra forma de vida que me llenara más; mi ocupación principal, mi razón de existir era servir a aquella criatura tan maravillosa, ponerme a sus pies y volcar toda mi capacidad de trabajo, de sacrificio y de sumisión en aras de su capricho y su deseo. Y no quería para mí otra cosa más que lo que tenía.
En mi apartamento fui haciendo reformas a expensas de lo que Ella deseaba; la habitación principal, un espacio diáfano y...