El maletero
Espacio reducido, ama autoritaria y caprichosa... ummm
Estaba resuelto a realizar aquella fantasía antes de mi boda, y aquella Diosa de mis sueños había tenido la gracia de concedérmelo; estaba en mi coche conduciendo hacia la dirección que Ella me había dado, nervioso pero tremendamente excitado. Finalmente llegué a la calle, giré la esquina y aparqué el coche en un hueco. Tomé mi móvil y la llamé, comunicándole que ya había llegado. Me dijo que esperara. Eran las 8 de la tarde del domingo.
Habían pasado diez minutos más o menos cuando apareció Ella...