Clases de repaso
Un adolescente se gana la gratitud de su viejo profesor tras una clase de repaso.
Antes de comenzar a narrar esta historia he de decir que es mi primer relato y que agradecería cualquier opinión al respecto.
Yo contaba con 18 años cuando ocurrieron estos hechos. Desde que tenía 12 me llamaban la atención los hombres maduros. Paseando por la calle miraba de reojo a cualquier macho que pasase a mi lado (esos vellos que salen por la abertura de las camisas me vuelven loco), y fantaseaba con tenerlo dentro de mis entrañas, pero ninguno de esos hombres podía compararse a mi profeso...