Ambos nos sorprendimos (2)
(continuación)
Ambos nos sorprendimos (II)
Durante un rato, permanecimos en pie, sin cesar de sobarnos mutuamente. Le pregunté si se sentía a gusto, y con la cabeza asintió, indicándome con ese gesto, que todo iba bien, ante lo cual acerque mi boca a la suya, y viendo que no la retiraba, le di un beso fugaz en los labios, y seguidamente, le susurre al oído, que me gustaba mucho su cuerpo.
Acto seguido, a la vez que le sobaba, le fui quitando la chaqueta, cosa que él facilito de inmediato, con el fin de qu...