De amigos a novios: cazado por mi propio amigo
De cómo dos chicos de distintas familias (uno de rancho y otro de ciudad) crecen en un apartado suburbio, compartiendo su afición por cazar insectos. Y de cómo uno de ellos se cansa de ensartar bichos y prefiere ensartarse a su amigo en un escondite secreto.
Me lo presentaron con la idea de que dejara mis libros y experimentos de laboratorio casero y que jugara más deportes y saliera más al sol. Cuando tratamos de congeniar me di cuenta que el chico, aunque era casi dos años mayor que yo, distaba de ser muy brillante. Tardamos mucho en encontrar un interés común, pero lo hayamos: fue la exploración. Ahí en el campo que rodeaba el fraccionamiento habitacional se emparejaban las cosas. Lo que yo sabía en teoría, él lo tenía de práctica. No sabía de nombres...