Fóllame, mi marido te de su permiso.
Lo que iba a ser un día de playa de relajación, termina en una aventura de placer.
Un sábado a principios de julio, el calor era agobiante, decidí acercarme a la playa, no era un habitual de la playa, aunque siempre me ha gustado la playa, pero con moderación, escogí un lugar cercano a un chiringuito.
Estaba tumbado boca abajo, hacia unos minutos que mi atención se centraba en escuchar la conversación de dos mujeres cercanas, hablaban de sus parejas, de donde estarían y que estarían haciendo, una de las voces me resulto familiar, así que me incorpore, a unos metros a mi derecha habí...