El tercer maestro. Los placeres de la sumisión
Despues de Q... continúa el aprendizaje.
EL TERCER MAESTRO. Los placeres de la sumisión.
Cuando bajé el taxi estaba esperando, entré y le dije mi dirección, me acomodé y cerré los ojos, suspiré y me relajé, pensé en "D" y temblé, ¡Dios mió, como me había dejado!, nunca hubiera creído que se podía llegar hasta este estado de sumisión, las "sesiones" de "Q" y las salvajes folladas de "A" me parecían ahora un juego de niños, esto era un nuevo mundo, nunca creí que se pudieran experimentar esas sensaciones. Había oído hablar de del bondage...