Yo Panadera

Si yo extendía la masa, él esparcía sus toqueteos con las palmas abiertas; si yo la agrupaba, él cogía mis pechos desde abajo queriéndolos amontonar en sus puños.

Yo Panadera

Detesto trabajar los domingos, lo odio con todas mis fuerzas. Y no es por el madrugón, que a eso ya está una acostumbrada. Es que los domingos siempre son calcados unos de otros: los mismos cuarentones vestidos de chándal con los mismos periódicos en la sobaquera, los mismos niños con lazos, calcetines calados y zapatos de charol.

Quiero un huevo kinder, papá, quiero, ¡quiero!, ¡¡quiero!!...

Los tengo metidos en la cabeza, con esas vocecillas chirriantes. A veces se p...

Demasiado tímida para oponerme (46)

Mi anfitrión me presentó a un senegalés, que no hablaba ni mu. Andaba desnudo el gigantón negro. Yo procuré no mostrar turbación, para no turbarlo. Pero la vista de su polla me turbó un poco. Me recordó una gran morcillota, pero más larga y más linda, claro. Hice la comparación con mi amado esposo, y sentí una corriente de simpatía hacia el simpático primitivo.

Demasiado tímida para oponerme (46)

Por Bajos Instintos 4

bajosinstintos4@yahoo.com.ar

Sería conveniente que leas el episodio anterior, para que puedas hacerte una mejor composición de lugar, sobre los últimos acontecimientos.

El "señor mayor depravado"

Me desperté hecha una lechuguita luego de los tres días de sueño reparador. La luz de la mañana iluminaba cálidamente la hermosa habitación en que me encontraba.

Sobre una m...

Una madura me sometió

Un fin de semana en carpa termino en sexo y lujuria a causa de una señora muy caliente.

Una madura me sometió

Esta historia sucedió hace ya un tiempo para mi cumpleaños número 28 en el cual a manera de festejo decidí en conjunto con unos amigos pasar un fin de semana en carpa cerca de un balneario de moda en la provincia de Córdoba al que llegué una mañana lluviosa del mes de Febrero en compañía de dos amigos, una carpa para cinco personas y pocos víveres, pero si con el ferviente deseo de pasarla lo mejor que uno pueda con mas intenciones que dinero en efectivo.

El día...

Vecinos o Amantes (1)

Como estas personas retoman algo que creian olvidado y ahora por algunas circunstancias de la vida pueden dar rienda suelta a su amor y a la pasión.

Vecinos o Amantes.

Capitulo 1

En esta ocasión les traigo algo que le paso a un chavo que me escribió, la neta esta muy buena la historia, es algo así como que renacimiento de algo que pudo ser y no se dio en su momento, pero al parecer ahora están dispuestos a recuperar el tiempo perdido, los nombres en esta ocasión son completamente ficticios así como su lugar de residencia, así que los llamaremos a el Carlos y a ella Mariana, y vivirán en la ciudad de Guadalajara en México, esta un...

Infidelidad con una mujer embarazada

Con las miradas nos dijimos todo, no paso ni una semana y ya estabamos en el hotel...

INFIDELIDAD CON UNA MUJER EMBARAZADA.

Que vamos a comer?, me preguntaron mis dos compañeras de trabajo.

Vamos al restaurant que esta a tres cuadras, parece que alli hay comidas ya elaboradas.

Al llegar al restaurant, nos sentamos, y se acerco una srita. para atendernos, dirigiendose primero a ellas.

No pude omitir observarla un instante, dado que traia una blusa muy escotada, pero la blusa fue lo que menos vi, pues sus pechos o al menos la mitad que se asomaban, estaban bellisim...

Infidelidad en una tarde y una noche

Todo empezo en una comida, las provocaciones, el alcohol y el deseo, nos hicieron experimentar una noche de placer inimaginable...

INFIDELIDAD EN UNA TARDE Y UNA NOCHE.

En algun tiempo, estando en la preparatoria, trabaje dando clases de primaria a los adultos, sin embargo tambien me llegaban niños, niñas jovenes y jovencitas, que no iban a la escuela , que tenian problemas con su aprendizaje, o que solo deseaban que los asesorara con algunas dudas referente a sus materias.

Fue entonces que conoci a una señora casada, de 37 años de edad, muy bella tambien, elegante en su manera de vestir, y como en esa ciudad el clima...

Amor a dos bandas

Empezaron a besarse, abrazándose, recorriendo sus cuerpos con las manos por encima de la ropa.

AMOR A DOS BANDAS.

Sonia pensaba. Llevaba varios minutos pensando porque no podía amar a dos hombres a la vez, si amaba a sus padres por igual o a sus dos hermanos; porque la sociedad, el mundo, no podían concebir que pudiera amar a dos hombres por igual. Su corazón estaba dividido y no podía hacer nada. Sólo dejarse llevar por los sentimientos.

No sabía como había sucedido, como había empezado a sentir aquello por Alberto, pero ya no podía echarse atrás, lo amaba.

Como también am...

Elisa

El amor se demuestra de distintas maneras, Elisa sabía amar, como ella decía a su manera pero lo hacía, se entregó completa, completó aquel dicho que versa así “en la guerra y en el amor todo se vale”, ella me hizo la guerra para poder hacerme el amor.

EliSa

Sonó el teléfono y de inmediato contesté, sabía que era ella, era la hora exacta en que había dicho iba a llamar, tomé la bocina y con calma acordamos el pasillo en donde nos habíamos de encontrar, tomé mi saco y salí apresurado, con mil pensamientos en la cabeza, con las manos sudando pero con toda la decisión, enfilé al lugar acordado, y ya estaba ahí, calmada y serena como suele ser ella, con el cel. En la mano, que por supuesto me pareció poco atinado pero fue un detalle que dejé que p...

El Regalo

Una aventura con una amiga de mi mujer.

El Regalo

I

La acarició, inicialmente y luego con más fuerza. La besó larga e intensamente, primero en los labios y luego en sus pezones, mientras su mano iba deslizándose por debajo de sus braguitas blancas. Notó la humedad que comenzaba a inundarla y saboreó el ese pequeño instante. La miró a los ojos y notó que aún no acababa de despertarse.

-Estás loco Miguel

Fueron sus únicas palabras antes de cruzar sus brazos sobre él y atraerlo hacia un nuevo y apasionado beso. Sint...

Sabes matar, mujer

Algunas mujeres saben cómo aniquilar a un hombre mientras se lo cogen. A veces resulta placentero.

Era tarde ya. Tal vez serían las seis. El sol acariciaba las largas y blancas cortinas que parecían vapores junto a la ventana. El blanco inmaculado de la tela casi translúcida se tornaba un tanto rojizo. Así se ve el atardecer en mi oficina. El aire fresco al entrar, mecía la cascada de tela, inundando la habitación de una suave sensación de tranquilidad. Sabía que aparecerías en cualquier momento, tu esposo estaba fuera de la ciudad. Yo lo sabía y, aunque no me habías hablado, estaba seguro que lleg...