El fruto prohibido
Algo tan sencillo como hacer la compra en la frutería, encenderá la pasión de Julia. Aprovechando la ausencia de su marido se entregará a los brazos de un desconocido que lograra sorprenderla.
Como suelo hacer casi todos lo miércoles por la tarde, me dirigí a la frutería cercana a mi casa. No soy vegetariana, pero me gustan mucho las frutas y la verdura. Disfruto ese tipo de comida con todos los sentidos. Me encanta el aroma de las manzanas, me deleito con del tacto de un buen gajo de naranja deshaciéndose en mi boca, me vuelve loca el sabor de las fresas maduras, adoro el sonido de una lechuga crujiente, y me gusta ver en mi cocina un frutero repleto de colores. Soy una persona sensual, qu...