Delicias de ser infiel
Cuando el peligro y la adrenalina aceleran el placer.
Ese día, temprano en la mañana, mi marido se fué a trabajar. Era una de esas semanas que a él le tocaba quedarse en caracas y por supuesto, yo estaba con las alas atadas. Podía hablar a ratos con mi amante por teléfono, pero de encontrarnos nada ya que el fín de semana, que era cuando podíamos, estaba ocupada en casa .
Tomé una ducha y me puse un vestidito de algodón blanco muy corto y sin ropa interior. No tenía intenciones de salir ni de ver a nadie, estaba de vacaciones en mi trabajo. Me reco...