Una mala hija
Su hija se interpuso entre nosotros y consiguió separarnos.
Conocer a Silvia me hizo reflexionar. Con treinta y seis años seguía soltero después de un largo noviazgo, que a punto había estado de acabar en boda, y al que sólo habían seguido relaciones esporádicas o muy breves. Pero entonces vi en Silvia la mujer con la que quería compartir mi vida y decidí ir completamente en serio con ella. Tenía algunos años menos que yo y era una mujer muy cariñosa, que había sabido atraerme como ninguna antes. Era divorciada y la separación había sido difícil, así que ella...