El cura y yo (2)
Una aventura más con el cura de mi pueblo.
El cura y yo II
Después de mi boda, mis visitas a la iglesia se hicieron cada vez más frecuentes. Si antes iba sólo los domingos, desde que tenía mujer iba por lo menos dos o tres veces a la semana y, si no hubiese sido porque tenía que trabajar, no me hubiera importado visitar la casa de Dios todos los días. Y a mi querida esposa tampoco, ella era feliz de que viviese la fe de su misma manera. Le encantaba apremiarme para que visitase al cura del pueblo cuando tenía tiempo libre y yo, encantado...