El angel caido (2)
Alberto y Sergio se convierten en íntimos amigos. A raiz de una singular velada en casa de los padres de éste último, Alberto descubre nuevas facetas ocultas de su personalidad, y de la de su desinhibido amigo.
A partir de aquel día la incipiente amistad entre Sergio y yo prosiguió un ritmo ascendente. A su familia, acostumbrada desde hacía tiempo a sus excentricidades, le pareció un buen síntoma que, en esta ocasión, hubiera elegido como amigo a un chaval sano y consecuente como yo. Al menos así me definió, en presencia de sus estrictos progenitores, su hermano Roberto, mi principal valedor en su casa. Lo cual no dejaba de resultar curioso. Yo tenía más en común con su hermano mayor que con él mismo. Ambos...