Dos por uno
Cuando las clases acaban y el verano comienza, los jóvenes respiran la libertad y destruyen sus ataduras. Una época de calor y de disfrute que les otorga tiempo para conocer nuevas experiencias y para conocer nueva gente, en especial si son vecinos que se acaban de mudar al pueblo...
El timbre de la campana de clase marcando el final de las clases reverberó por todo el instituto. Como un embalse al que han abierto las compuertas, un torrente de niños empezó a inundar los pasillos y las puertas, creando un río revuelto que empezó a fluir hacia la salida. Todos estaban impacientes por salir y respirar por fin la libertad, pues esa campana no solo marcaba el fin de las clases; también representaba el comienzo de las vacaciones de verano.
Para Ángel, aquello también representaba el fi...