Cómo ganarse a tu hermanastro
Cuando tu hermanastro está tan bueno solo se te van los ojos... y en mi caso, las manos.
Eran las cuatro de la tarde y estaba tirado en un banco cualquiera del parque de mi barrio. Había quedado con un chico y me había dado plantón, y lo peor era que ni siquiera daba señales de vida.
Lo conocí en la universidad, hace una semana o dos, gracias a una amiga que me lo presentó, y desde ese día habíamos empezado a hablar, prácticamente todas las noches hasta ayer.
Decía que le gustaban mis pecas, nada que no me hayan dicho ya, pero él lo decía como si de verdad lo sintiera. Decía que le...