El portero y el vecino del octavo
Ese día le busqué en la portería y no le pude encontrar. Así que recorrí todo el edificio buscándole desesperadamente. Al fin di con él barriendo en el garaje del sótano. Hombre tu otra vez. ¿Que pasa? ¿Estas otra vez caliente, putilla? - me dijo con una sonrisa despectiva. Me acerqué a él y sin mas le empecé a frotar el paquete mientras le miraba lascivo.
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Desde el día que Sandalio me violó en el cuarto de los enseres de la portería mi vida cambió radicalmente. En todo momento andaba caliente y con gana de polla así que a la menor oportunidad le buscaba ansioso de que me diese por el culo. Estaba continuamente salido como una gata en celo y necesitaba que me montase casi a diario.
Ese día le busqué en la portería y no le pude e...