Cuarta cita

Se dio cuenta de su error al confiarle que disponía de la tarde y la noche libre. Casi parecía una insinuación para pasarla juntos...

Estaba de los nervios, sola en casa y sin saber que hacer hasta la hora de dirigirse hacia Madrid. Habia hecho las cosas de la casa, ido a la peluqueria, comprado el bono-bus nuevo, la panaderia, y aun no eran las doce y no se le ocurria en que emplear el tiempo hasta despues de comer.

Miró mil veces mas en los armarios, desechó la ropa que habia elegido un rato antes, volvió a sacarla, y al fin se sentó un rato delante del ordenador. Hoy tendria todo el dia libre, su marido no volvería a casa hasta e...

Beatriz (8)

Una historia real

VIII

Salimos del restaurante sin que yo tuviese ni idea del camino que tomaríamos. En cuanto estuvimos en la puerta me rodeó la cintura con su brazo e hizo que yo hiciese lo propio mientras apoyaba la cabeza en mi hombro.

En tan «agradables» condiciones la marcha fue, inevitablemente, muy lenta.

Caminamos hacia la avenida de América para bajar por ella camino del Parque de las Avenidas. La mano que rodeaba mi cintura no permanecía estática, sino que se movía en ligeras caricias. En mitad d...

Romance con un vecino 3

Había sido una semana tranquila pero bastante cálida

ROMANCE CON UN VECINO 3

Después de un periodo de ausencia retomo el relato donde lo había dejado anteriormente

Había sido una semana tranquila pero bastante cálida.

Esa noche volvió Tony y apenas escuche el ruido de la puerta al abrirse, corrí para recibirlo ansiosa, con un profundo beso…

-¿Como pasaste estos días mi amor?-

-Extrañándote una barbaridad… a cada momento…a cada instante… estos días se hicieron interminables- le respondí apartándome un poquito.

-Estas muy lin...

Crema Catalana (Remasterizado)

Este relato pertenece a el maestro de los años 80 Dick Pichering, publicaba en la revista erotica Macho. Para mi fue el que me introdujo en este mundo apasionado de los relatos. Gracias maestro por los buenos ratos que me hicistes pasar.

Las cosas comenzaron aquella tarde que fue a buscar a su marido a la consulta del doctor Alvarez –Knetch, el jefazo. Las acacias de la Castellana perdían ya sus últimas hojas, a espuertas, y se mezclaban con el barrillo de la acera del bulevar. Había llovido poco antes. Eran esas jornadas previas a las tradicionales celebraciones de Navidad en que todo el mundo parece muy contento y se siente eufórico como si algo estupendo estuviera a punto de pasar… aunque luego, al llegar las fiestas en sí, compruebe una...

Isabela (2): Aquello que nunca debió suceder

Primera entrega de la segunda parte del relato: El sabor del licor se mezcló con el de sus propias lágrimas. ¿En que momento había empezado todo a torcerse? No lo sabía. Tal vez fue aquel primer beso, aquél primer momento de flaqueza, aquél primer gran error.

Las lágrimas surcaban las mejillas  de Isabela acurrucada en el sofá de su casa. La culpa era suya, toda suya. Y ahora los había perdido a ambos. Y sabía que se lo merecía. Todo el sufrimiento, todo el dolor, todas las lagrimas que derramaba eran justas y merecidas. Como había sido capaz de hacer lo que había hecho con las dos personas a las que amaba. Pero los que no lo merecían eran Guillermo e Ignaki. A Guillermo lo amaba con toda su alma, a pesar de todo, a pesar de haberlo engañado, a pesar de que su m...

Sexo por trabajo (relato de fición)

Tuve que convencer a mi jefe para que no me despidiese demostrándole de lo que era capaz.

Los rumores de una reducción de plantilla eran cada vez más insistentes.

Hacía un par de meses que mi pareja se había quedado en el paro porque su empresa había cerrado y nuestras dificultades económicas estaban creciendo. Además, estaba en juego el piso que con tanto esfuerzo e ilusión habíamos comprado, por el que debíamos pagar todos los meses un hipoteca, que en el caso de quedarme también yo sin trabajo nos resultaría imposible cumplir e irremediablemente nos veríamos de patitas en la calle, como...

Beatriz (7)

Una historia real

VII

Cuando entré en la cafetería vi que se había puesto una especie de gabardina larga hasta los pies; pese a las temperaturas primaverales que estamos disfrutando en este mes de febrero, no es cosa de salir a la calle sin abrigo alguno; que la hacían todavía más sexy, si cabe, al mostrar su corta falda por la abertura delantera. No pude evitar decirme que la niña estaba que reventaba de buena.

—De calle también estás muy guapo —Me dijo cuando llegué a su lado.

—Y vestido de centurión roma...

Beatriz (6)

Una historia real.

VI

Hablamos durante nueve o diez minutos. Lo único reseñable fue que dijo que el jueves quería que fuese por fin con ella a Alcalá de Henares, aunque no pudiese conducir. En ese momento suponía que no me iba a apetecer nada hacerlo.

—Esa es la mujer a la que más he querido en mi vida —Contesté a la pregunta de Beatriz nada más colgar—. A la que no sé si todavía quiero. La que, desde luego, me impide querer a ninguna otra. Pero esa es una historia demasiado larga.

—¿Era ella? —Dijo señaland...

Historias con maritza i

Como un relacion de infidelidad me va llevando a un mundo que fui construyendo primero en mi mente luego en la realidad. de como mi amante me despierta el deseo por que mi esposa se convierta en una adicta al sexo y pase a ser de una esposa fiel y entregada, a una esposa deseosa de sexo desenfrenado

MI ENCUENTRO CON MARITZA

La historia que ahora les cuento, es de como mi amante MARITZA , me hizo pensar sobre mi esposa y como hacerla cambiar poco a poco, por su gusto y deseo hacía el sexo. Mi esposa siempre fue una mujer muy tranquila, es más en ocasiones pensaba que no era normal su pasibilidad en el tema del sexo y comportamiento en la cama. En ocasiones pasaban hasta 3 meses sin tener ningún contacto con ella, más que el roce de nuestros cuerpos cuando dormíamos por las noches.

Muc...

Beatriz (5)

Una historia real

V

Me llevó de la mano hasta el dormitorio. Con total naturalidad se sentó sobre la cama, sin hacer, y me arrastró a su lado.

—Como ves —Me disculpé—, la cama y la carne me gustan poco hechas.

—No te disculpes por tonterías —Protestó—. Me entusiasma todo lo tuyo. Tienes la casa muy ordenada y este toque de despreocupación me parece encantador. Ya te he dicho que la casa es como tú. Eres tú reflejándote en ella. Pero esta habitación en concreto, es tu alma. O al menos una gran ventana a ella...